ESCENA 1

 Suena el timbre de la escuela se escucha que todos están por regresar a sus salones, voces de alumnos, voces de maestros, puertas cerrándose.

Sara escucha en su MP3 "En el 2000", esta Sara sentada en las escaleras mastica chicle, lo infla lo pega en el piso, llega Marian va caminando meditabunda, pisa el chicle de Sara.

Marian: Uta mano lo que me faltaba. (muy enfadada)

Sara se aguanta la risa.

Sara: Ay es un chicle mujer.

Marian: Si, pero ya es tarde (ve su reloj) ay no el profe ya no me va a dejar pasar.

Sara: ¿Con quién te toca? Marian: Con el Maestro Abram. Sara: Meh ¿Quién es ese?

Marian: El de bigotito que siempre trae boinita.

Sara: Aaah, el “poing”.

Marian: ¿El poing?

Sara: Pues es más conocido así, yo ni me sabía su nombre, es que siempre que te escoge te dice “poing", pregunta para ti”.

Marian: No sabía que le decían así.

Sara: Yo no me sabia su nombre real, me toca después con el, pero igual ni entro.

Marian: ¿Por qué?

Sara: Pues mira no se si te has dado cuenta, pero el maestro es un poco curiosito,

¿Si sabes no?

Marian: A mí se me hace que es apuesto puede que se te haga curioso por lo inteligente que es.

Sara: Guacala, o sea me refiero a que tiene otros gustitos un poco varoniles ese profe y la verdad pues cada quien pero para mi por algo el Chava saca 10.

Marian hace un gesto de apenada.

 Marian: ¿Cómo?

Sara: Pues no te das cuenta, al Chava de tu salón está bien menso, ¿Y por qué crees

que saca 10? Marian: No. Sara: Siii Marian: Nooo

Sara: Pues así como escuchaste.

Marian: ¿Cómo el puede andar con el tonto de Chava?

Sara: Oye yo no dije que anduvieran, por eso se hacen los chismes, lo único que digo es que le pueden gustar, ya sabes. Pero solo son rumores no estoy dando nada por sentado.

Marian pensativa.

Sara: Pero ese no es el caso, es que el Chava andaba hable y hable y nomás no se callaba y el "Poing" no le decía nada, yo andaba tranquilita con mi cuaderno, y en eso se voltea y me dice "Cállate tu Guacamaya Huasteca".

Marian: ¿Y qué le dijiste?

Sara: No pues le respondí que no andaba hablando y en eso me dice "Si, pero lo pensaste, salte de mí clase" me dijo y pues pinche viejo loco el que sabe que ando pensando, ya quisiera el muy muy.

Marian: Pero ¿En serio él tiene otros gustos?, O sea no es que me interese, pero quiero saber porque él es muy inteligente, muy sabio, muy trabajador, muy varonil, muy…

Sara: Si ya sabes que me cae gordo pa´ que sigues hablando de el conmigo, ay no pero está bien viejo es una pasa arrugada el, yo creo que le falta amor del bueno.

Marian: Él no tiene esposa.

Sara: Pues por eso, amor del bueno, ya sabes… ¿O qué? ¿A ti te trajo la cigüeña? Marian: No, no es eso.

Sara:  Ay no, no me digas que…es neta que te gusta, no manches, te gustan a ti las pasas arrugadas, búscate a uno más chiquito tu.

Marian: (Sonrojada) ¿Por qué piensas eso?, ni si quiera me conoces.

Sara:  Pues ya sé que te gustan las pasas arrugadas, eso ya es algo. ¿Cómo te llamas?

Marian:  Marian, mucho gusto (Suena el timbre para la siguiente clase), ya me tengo que ir, nos vemos "Guacamaya Huasteca".

Sara: Soy Sara, nos vemos "Pasa arrugada".

Sara se aleja, Sara se queda sentada pensativa, come de nuevo chicle, se recuesta arriba de su mochila.

ESCENA 2

En la parada

En la parada se encuentra Sara con su MP3 reproduce ¨Te juro que te amo ¨ de ¨Los terrícolas¨ esta impaciente esperando el camión, hace calor, tiene su sudadera amarrada en la cadera que después la usara como almohada mientras espera, saca un chicle y lo mastica, llega Marian, Sara se percata de su presencia, las dos se miran y ríen, Sara voltea los ojos y le hace un campo en la banca.

Sara: ¿Qué onda contigo?

Marian: ¿Tú qué andas esperando?, porque mejor no te vas volando guacamaya huasteca.

Sara: Si yo llegue primero porque me quieres correr.

Marian: No me refería a eso, es que ya van a dar las 3:00 y como nunca entras a clases supongo que no te gusta la escuela y menos estudiar, por lo tanto, el último lugar en el que esperaría verte seria en la parada de la escuela.

Sara: Se me durmió el gallo, es que me quede bien a gusto en el sillón de la biblioteca, no creas que estoy aquí por gusto, yo no soy rarita como alguien de aquí que le gusta gente que le dobla la edad (Pausa) ¡Ya se! De seguro estas aquí porque ya conquistaste a la pasa arrugada.

Marian: Ay no, es que me quede dos horas esperando a mi hermana, pero creo que se le olvido venir por mí, ya me está dando un montón de hambre lo que quiero es ya llegar a mi casa.

Sara: Ay que chido que tu si te vas en carro, yo siempre me voy en el camión, aparte la carcacha que tengo a veces jala y a veces no. Creo que la vamos a empeñar.

Marian: ¿En dónde vives?

Sara: En la calle norte casi a lo último.

Marian: Yo vivo al inicio de la del sur cerca de la del norte.

Sara: No me quedas tan lejos, pues igual vamos a agarrar el mismo camión.

Marian: Oye ¿No es ese?

Sara: Tú que sabes de camiones si siempre te vas en carro… Ay no manches si es.

Marian: (La sujeta del brazo) ¡Córrele que se te va a ir otra vez y yo ya me estoy poniendo de malas!

Las dos corren sujetas de las manos ríen y al final alcanzan el camión, suben y se van.

ESCENA 3

En la coope

Sara está contando su dinero antes de entrar a la cooperativa, Marian la ve, Marian está comiendo una torta, trae su lonchera.

Marian: ¿Qué haces?

Sara: Volando como guacamaya, oye y tu cada día te ves arrugada, yo creo que lo de las pasas si se pega, ay mejor háblame de lejitos no quiero parecer de 60.

Marian: ¿Ya desayunaste?

Sara: Todavía no, pero la comida de la cooperativa no es del gusto de mi fino paladar.

Marian: Pues no sé si sea del agrado de tu fino paladar la torta que hizo mi mamá.

(Parte un trozo y se lo da)

Sara: (A la fuerza y con pena lo acepta. Se sientan en las mesitas) Gracias, pero no me tienes que ver con cara de caridad. Capaz te da envidia mi cinturita de avispa y mi figura de reloj de arena, yo estoy haciendo ese ayuno que anda de moda.

Marian: Ay no seas ridícula.

Sara: ¿Crees que tu hermana te deje otra vez plantada?

Marian:  Ay no sé, ella se la pasa con sus amigos de la prepa, también con su novio, pero mis papás no saben a qué hora salimos y ni saben que tiene novio entonces no le dan importancia, pero a veces si me dan ganas de decirle que tiene novio porque no es la primera vez que me deja plantada, a veces mi hermana y yo somos como un cero a la izquierda con mis papás. Mis papás son fríos, nunca los he visto darse un beso o que se digan te amo, yo no se de donde saco mi hermana una forma de tener novio, ella no sabe que es amar, eso no lo vemos en casa, ¿Entonces cómo va a saber que está enamorada? Yo creo que a su novio lo tiene por pura moda. Ay no y está bien feo huele a alcantarilla.

Sara: No te hagas loca tu si es tu eterno amor platónico el pasa arrugada. Pues puede ser que alguien ya le enseño una manera de amar, pero no de cualquier amor, sino el amor físico.

Hace cara picara.

Marian: Ay no, ni lo digas que eso sería lo último que me faltaba, un ser humano más en esa casa estorba, ese dinero que pueden utilizar para él puede ser para mí, para mi educación que eso vale más.

Sara: ¿Neta? La escuela solo es pérdida de tiempo, por eso yo nunca entro a clases.

Marian: Ay entonces eres bien aburrida, mejor te dejo…

Sara: Bueno… No solo pierdo el tiempo en la escuela, ya que el tiempo nunca vuelve por eso voy a la biblioteca, leo unos cuantos libros sobre anatomía y biología, me gusta el cuerpo humano.

Marian: ¿Con que el cuerpo humano? Bueno no sabía que eras atrevida.

Sara: Ay que cochina, mira ahora la mal pensada resulta ser otra, que enferma estas.

Marian: ¿No puedo hacer bromas yo o qué?

Sara: No.

Marian: Bueno ya, pero dime en que aspecto te gusta el cuerpo humano.

Sara: Más bien me atrae la medicina, me encanta como la medicina es todo y siempre hay una conexión y explicación lógica para todo, en la medicina todo tiene sentido.

Marian: Entonces quieres ser doctora.                        

Sara: Algún día.

Marian: Bueno, sí sigues así no creas que llegaras muy lejos que digamos, apenas llevas arrastrando la prepa.

Sara: Oye, ¿Tu a que uni te vas a meter?

Marian: Mi sueño es meterme a la uni del sur, es una de las mejores de todo el estado, tiene un alto nivel académico, en idiomas y los más importante te ayuda hacer relaciones con gente muy importante, bueno más bien con "billetes importantes " diría yo.

Sara: Y después de la uni, ¿Qué sigue?

Marian: Viajare por todo el mundo.

Sara: Bueno ahora resulta que la guacamaya que se quiere ir volando es otra.

Suena el timbre, Marian se despide y rápidamente se dirige a su clase, Sara despreocupada se queda en la mesita, ve un volante, es el volante de una fiesta lo lee con atención, es una fiesta clandestina, al final no le toma tanta importancia, pero lo guarda en su sostén. Se pone sus audífonos y reproduce en su MP3.

Marian es la primera en llegar a la clase no hay nadie, solamente el Maestro Abram y su escritorio, al maestro nunca se le ve el rostro o el cuerpo ni oímos su voz.  Marian entra despacio. Va al escritorio.

Marian: ¿Se puede? ¿Espero que no estes tan ocupado?, creo que te falta relajarte más… No entiendo como Chava saca 10 si es el más menso y payaso.  (Pausa) No creo que sea coincidencia que saque 10 en todo contigo, todas las materias son fáciles a comparación de la tuya, porque tú nos pones operaciones retadoras y haces que nos ganemos una calificación. Creo que eso fue lo que nos conectó, siempre me han gustado los retos y tú nos los pones. Pero Chava no es bueno para los retos. (Pausa) ¿Qué? No, no me gusta Chava como crees te lo juro de verdad no quiero generar mal entendidos, solamente que me sorprende que… No nada, no hay problema. ¿Qué si puedo ir al estacionamiento?, Claro que si hoy me iré en camión entonces no hay nadie quien me espere, pero solo tengo permitido llegar a más tardar a las tres desde que se enteraron mis papás que mi hermana tiene novio y sale con sus amigos están siendo más estrictos. (Pausa) ¿De verdad? Creo que a mis papás se les haría sospechoso si llego en otro carro…(Pausa) Ah si ¿Cómo no lo había pensado? Eres muy listo si me dejas 6 cuadras atrás no lo notaran, lo que tú quieras a mí me parece perfecto.

ESCENA 4

En las escaleras

Marian y Sara están sentadas en las escaleras comparten el almuerzo de un solo recipiente y con el mismo cubierto, el tiempo pasa lento, el tiempo es apacible, las dos se encuentran en un estado tranquilo de serenidad, toman tragos de agua, están calladas una recargada en su hombro.

Marian: ¿Cuánto tiempo nos queda?

Sara: (Ve su reloj) No mucho nos queda poco, ¿Estudiaste para tu examen de matemáticas?

Marian: ¡Chingado! No, se me olvido por completo, ay no voy a reprobar.

Sara: Calma mujer últimamente estas muy dispersa. Yo te ayudo a estudiar, así como me ves puedo ser de gran ayuda.

Marian: Bueno.

Sara: ¿Qué tema es?

Marian: Teoría aritmética.

Las actrices rompen la cuarta pared, Sara es la primera se pone arriba en el barandal camina como si estuviera en una cuerda floja. El estado de ánimo cambia se llenan de vida cada una, ya no hay contrastes ni matices en cada una, se hace una unicidad anímica.

Sara: La adición consiste en combinar o añadir dos números o más para obtener una cantidad final o total, un ejemplo de la vida real somos ¡Yo y Marian!, desde que decidí añadirla a mi vida siento que nos hemos hecho más que todos los números no lograrían sumar todos los sentimientos que tengo hacia ella.

Marian: (Sentada en el barandal) La sustracción, se representa con un signo visible a los ojos es algo que te resta, representa una operación de eliminación de objetos de una colección. Implica una serie de transformaciones de materia no necesariamente humana, muchos lo pueden ver como algo negativo, pero en el caso mío y en el de Sara es algo que hemos estado anhelando, no la eliminación de un cuerpo sino de un alma.

 Suena el timbre, las actrices regresan a su posición inicial.

Marian: Parece que cada vez tenemos menos tiempo de estar juntas, pero ya me tengo que ir, ¿Nos vemos en la salida?

Sara: Ya sabes que sí, esa banca ya es nuestra y de nadie más, suerte en tu examen pasita.

Se va Marian, Sara se recuesta en su mochila se termina el almuerzo, saca su MP3.

Marian: (Hablando con el maestro en la biblioteca) De verdad eres muy atento conmigo esta ayuda que me das es muy útil para mi para entrar a la prepa. (Pausa) Oye, últimamente te siento muy disperso, ¿Todo bien?, tu sabes que me puedes contar lo que quieras, yo estoy para ti y yo se que estas para mi. (Pausa) ¿Ocupas relajarte? No se si pueda pasar más tiempo contigo pero puedo hacer algo, espero estar dándote paz y puedas olvidarte de lo que no te suma… Le diré a mis papás que tomare asesorías para la preparatoria los fines de semana ¿Te parece?. (Pausa) Ya te dije conmigo no hay problema todo lo que quieras hacer conmigo esta bien. Yo me fije en ti por tu inteligencia, tu autenticidad y sobre todo porque eres buen maestro, y estaba pensado si así de buen maestro eres supongo que de pareja más... (Pausa). Marian se sonroja y se apena) Perdona. No quería decir eso. Lo siento yo se que no puedes manchar tu imagen en esta institución, pero si no la quieres manchar ¿Por qué seguimos aquí? No, no estoy diciendo que ya no te quiera solo olvídalo perdón…

ESCENA 5

En la parada

Se encuentra Sara y Marian sentadas jugando al Comecocos.

Marian: Es tu turno, ¿Qué número quieres?

Sara: El 5.

Marian: Lo escogiste porque ese día es mi cumpleaños.

Sara: No te creas el centro del universo, es porque es el número favorito de mi Tata.

Marian da al 5, lee la pregunta.

Marian: ¿Qué es lo que más deseas en el mundo en este momento?

Sara: Que se quite este pinche calor.

Marian: Uy que profunda me saliste, deveras algo en buen plan.

Sara: Ya que nos estamos tomando las cosas en serio pues va, yo siento que ya es el 99% porciento seguro de que pase, pero igual, deseo que mi Tata despierte de su siesta que me parece eterna.

Marian: ¿Siesta?

Sara: Así yo le digo, en realidad él está en coma, por eso tuvimos que empeñar el carro porque queremos que él se mejore pronto, quiero volver a escuchar su voz no solo la mía, le hablo cada que llego de la escuela le cuento todos los chismes, le leo uno de sus libros favoritos, le pongo en su mini radio a los Cadetes de Linares, lo abrazo en su cama parezco un gato a su lado, extraño sus manos en mi rostro. Yo no soy nadie sin él, el ya lleva 2 años así, pero la enfermera que lo visita dice que va mejorando. El de hecho ya sabe muchas cosas de ti, desde que te conocí le he contado cada detalle de ti, muero porque lo conozcas, ¡Es muy chistoso!

Marian: Apuesto que sí. (Pausa) ¿Por qué nunca me habías contado eso?

Sara: Apenas en mi casa hablamos de eso, nadie habla de eso es como si él se hubiera esfumado, pero el sigue aquí y pronto abrirá los ojos.

Marian: Yo también lo creo.

Sara: Oh que la chinchurra ya se nos pasó el camión otra vez. Por andar de preguntonas nos pasa eso. ¿Y a ti que te trae así? Últimamente ya estas más rara de lo que eres, ¿Qué te pico?

Marian: Nada importante, supongo que es parte de crecer. O a ver, tú que vas a ser doctora ¿Qué me está pasando?

Sara: Estas panzona.

Marian: (Rien) ¡Ay¡ No digas eso, la que pienso que quedaría panzona primero es mi hermana, con eso que anda de mojigata.

Sara: ¿Mojigata? ¿De dónde te sacaste eso?

Marian: Si vez a mi hermana parece una santa, pero hace falta que le saquen el chamuco y con mis papás se cree muy propia, pero le gusta andar de luria.

Sara: Pero si aquí mis ojos, tú tampoco eres muy santa que digamos. Ahí te veo con ese cara de brócoli.

Marian: ¿En realidad quien es santo? Ni tú ni yo lo somos, tú ya te inventaste otro apodo para ese maestro, el solo es ya sabes un amor platónico, todo es broma no me lo tomo serio.

Sara: Uy si, ya veremos. Oye, ¡Nuestro camión¡ Si no le corres es que estas panzona, ¡Ya te estas tardando¡

Escuchan un camión que paso a lo lejos, se dan cuenta, recogen sus mochilas, corren hacia el camión, se apaga de golpe la luz.

ESCENA 6

Derrame

En la biblioteca de la escuela, entra Sara encuentra a Marian y al maestro hablando cerca. Marian se asusta. Pero no le da importancia y actúa como si fuera natural. Sara se sienta en el sofa que hay en la biblioteca no tiene ninguna expresión. El profesor se percata que esta ella, el se va por la puerta a lado. Marian se acerca a Sara.

Marian: Muy bien maestro con eso concluimos mi asesoría de hoy, muchas gracias. (Pausa) Sara…No sabia que estabas aquí (Nerviosa y apenada)

Marian: Sara lo que viste, no quiero que lo tomes mal eran solo dudas que tenía relacionada al tema ya sabes.

Sara: ¿Sabes que es más romántico aparte de lo que acabo de ver? El… (La interrumpe)

Marian: ¡No¡ O sea si porque es atractivo y me hace sentir cosas que…

Sara: El cuerpo humano.

Marian: ¿De qué hablas?

Sara: Rompe la cuarta pared.  El cuerpo humano puede ser algo tan hermoso e incomprensible al mismo tiempo todo el tiempo lucha por sobrevivir, pero los que más luchan parece que caen derrotados.

Marian: ¿Quién ha sido derrotado?

Sara: La coma no es solo es un signo de acentuación, sino que también es una persona con los ojos cerrados o que presenta dificultades con su movilidad. Es una persona en estado de siesta eterna que no sabe cuándo llegara su final. Su final puede llegar de dos formas el final más idóneo es cuando vuelve a la normalidad con sus seres vivos favoritos. Pero no para todos sale el sol.

Marian: ¿Entonces para quien si sale?

Sara: Sale para los que siempre lo han tenido, pero ¿sabes? tienen una nube de sol donde solo entra para ellos y ese sol les da la posibilidad de tener todo para gozar su vida como ellos quieran. Pero algunos nos tocan tener una tormenta que se puede volver infinita.

Marian: Sara es muy interesante lo que hablas y de verdad te quiero entender ¿Podrías ser más clara?

Sara: Mi sol se ha ido Marian, la siesta de mi abuelo se esfumo, pero no de la manera que yo quería. Ahora lo que tengo que saber es si tú también te iras.

Marian: Yo siempre me quedare, pero si nos vamos un día tendrá que ser juntas, porque si para mi sale el sol para ti también.

Se abrazan en el sofá.

Sara: ¿Tu algún día te iras?

Marian: Claro que no

Sara: ¿Me puedo quedar contigo?

Marian: El tiempo que desees.

ESCENA 7

Hermana

Casa de Marian, sala, Marian se encuentra con su mamá, solamente se le ve medio torso y se escucha su voz, posiblemente la misma actriz que hace a Sara hace a la mamá.

La actriz rompe la cuarta pared.

Marian: Todos en este planeta somos seres vivos, pero lo que diferencia a los humanos de los demás seres vivos es que somos seres pensantes…bueno unos piensas más que otros y otros de plano no piensan. Unos de los ciclos de la vida que se ha cumplido es la reproducción.

Los pingüinos primeramente esperan a estar lo suficientemente sexual maduros para poder reproducirse, posteriormente pasan al cortejo, siempre la hembra es la que escoge al macho por eso tiene que escogerlo cuidadosamente para no cometer un error, hay unas que lo hacen con cuidado y otras que agarran al primero que se les ponga enfrente. Por otro lado el macho se enfoca en hacerle una especie de… show para llamar la atención de su hembra.

Elegir a su pareja reproductiva es una decisión muy importante ya que el macho las acompañara toda la vida.

Pero como lo dije antes hay unas hembras que no piensan y no escogen a su macho cuidadosamente causando que ahora por un descuido reproductivo toda la vida de un ser vivo de 14 años se vaya a la mierda.

La mamá habla por un teléfono de casa con la hermana de Marian.

Mamá: Eso ya no es asunto mío, tendrás que traerlo a la casa como dé lugar, ni se te ocurra volver sin él, ¡Quiero que me lo presentes ya!

La mamá limpia frijoles y prende un cigarro, Marian está en la mesa.

Mamá: Tendrás que ir recogiendo algunas cosas de tu cuarto, haremos espacio para uno más.

Marian: ¿Qué pasa?

Mamá: No eres tan inteligente como lo pensé, si te estoy diciendo que tenemos que hacer más espacio es porque tu hermana salió con su domingo 7 y es tu culpa.

Marian: ¿Mi culpa?

Mamá: Ay Marian. ¡Ya sabes cómo es tu hermana!, me veía venir que era una facilona, si tan solo tú la hubieras cuidado más. ¡Tú eres la inteligente Marian, por Dios! (Pausa) Tal vez el problema es que siempre les dimos todo.

Marian: (Al publico) Todo, pero a la vez nada. Yo creo que al fin y al cabo un pingüino es más inteligente que yo. No juzgo lo que hizo mi hermana, yo tampoco fui tan inteligente yo también me equivoque escogiendo a una persona pero tampoco hice que por eso la vida de ella se fuera a la mierda, por lo menos yo lo disimule. Siempre he sido inteligente con los números ¿Pero de que te sirve eso? Si al fin y al cabo el corazón es más fuerte que tu cerebro, el corazón ve más que el cerebro pero la diferencia es que un corazón queda hecho tiras, sus fibras tardan en regenerarse o al final se acaban por descomponer. Lo de el y yo no solo me punza el corazón a mi, yo se que a el le muevo más cosas por dentro, pero me arranca la vida que no me entregue sus emociones que no sea yo la única en su cerebro, el no es malo solo falta reparar unas tuercas de su corazón.

Mamá: Hija, yo tenía esperanzas en ti, que la cuidaras más, por eso le presto mi carro para que tu veas todo lo que está haciendo, pero resultaste ser su cómplice. Tu hermana debe de aprender por las malas. Pero es que ella no se sabe cuidar sola.

¿Y si le pasa algo a ella?, O peor aún a tu sobrino, Dios no me lo perdonaría, tampoco la puedo dejar a ella en la calle, de seguro solo fue un accidente, pero pronto aprenderá, lo bueno es que es tan solo una bendición de Dios irreversible.

ESCENA 8

La invitación

Sara está en las mesas de la cooperativa, revisa su mochila, abre un cuaderno y encuentra la invitación que guardo anteriormente. Llega Marian, se sienta.

Sara: Oye que buen pedo, las dos tenemos clase libre.

Marian: No ando de ánimo para entrar a clases, aparte no le quiero ver la cara al pasa arrugada.

Sara: (Sorprendida) ¿Y eso?, no que muy muy, hasta lo defendías a capa y espada.

¿Ahora que te pico? (Pausa) ¿Haz pensado en lo que hablamos?

Marian: Nada importante, ya sabes mi hermana que lo arruina todo con un nuevo integrante en la familia. Lo del pasa arrugada lo estoy dejando pasar atrás al final hay cosas más importantes que un amor platónico ¿no? (Pausa). Y si ya pensé en lo que dijiste y si siento que en parte sea la solución, pero no estoy segura no es algo que decidas de noche a mañana.

Sara: (Saca la invitación) Mira para que quites esa cara que ya te está quedando como el de la pasa arrugada.

Marian: (Lo lee) No sé, nunca he ido a una fiesta.

Sara: Pues vamos para todo hay primera vez y única aparte.

Marian: ¿Ahí? ¿Deveras?

Sara: Vas a ver que te la pasaras bien padre, aparte estaremos juntas y mientras estemos juntas todo saldrá bien.

Marian: Está bien.

Sara: Jujuy.

Marian: Oye pero que sea alcohol del bueno, si se va a hacer que sea como se debe.

Sara: ¿Quién te viera a ti? No te vayas a petatear por alcohólica.

Se van juntas, suena ¨Ni tú ni nadie¨ de Alaska y Dinamarka.

ESCENA 9

La noche

Sara está en la habitación de Marian, la habitación esta desordenada, hay ropa tirada en el piso, muebles y en la cama, ambas se ven en el espejo probándose la ropa.

Sara: Vamos Marian que sino no tendremos tiempo.

Marian: Ya te dije que ya voy.

Sara: Si no fuera para ver al maestro Abram…

Marian: No hables por mi hombre.

Sara: Ay pero hace un rato estabas de malas con el.

Marian: Pero las relaciones no son lineales como las ecuaciones, algo que me ha enseñado la vida y la estúpida de mi hermana es que todo cambia de un día a otro y cuando quieres ser lo mejor para el otro tienes que darlo todo porque si no das todo nada vale.

Sara: Ok, pero solo es un amor platónico como dices tu, el te ayuda con tus tareas a estudiar para la prepa y nada más ¿Verdad?

Marian: Si tienes razón.

Sara: Muy bien como siempre la tengo, pero ¿Por qué te pones de esa manera tan extraña cuando hablo de el o te lo menciono? Es como si de tus ojos café claro les echaras petróleo y se contaminaran como el agua.

Marian: El nunca me ha contaminado, el me da más vida de la que crees aparte el me ayuda y me aporta algo muy importante que es su cerebro.

Sara: Te creo. Bueno ya se nos está haciendo tarde acuérdate de llevar lo que se ocupa para una aventura que recordaremos toda la vida.

Marian: Sí ya es hora de irnos, cada vez nos queda poco tiempo.

Escena 10

Marian y Sara van de camino a la fiesta, van caminando a la parada del camión.

Marian: Oye Sara.

Sara: Dime.

Marian: Como que… ya no quiero hacerlo, ya no quiero ir a ese lugar.

Sara: Marian, no rompas lo que ya este hecho, ya habíamos quedado, aparte eso otro ya lo hablamos y lo estuvimos planeando desde hace semanas.

Marian: Pero no se si es la solución, es que no se, no todo el mundo hace eso sabes, nunca he oído a nadie que en este pueblo que lo allá hecho, y no quiero quedar como leyenda urbana del pueblo.

Sara: Marian, yo soy la que hace bromas y ahora a ti se te ocurre hacer una, eso otro que hablamos no está para bromas, de verdad, ya hiciste la cama entonces te tienes que acostar en ella.

Marian: Pero ya no quiero ya te dije, y tampoco me parece bien que tu lo hagas, no quiero perderte y que dejemos nuestra amistad, tu eres una de las mejores amigas que he tenido en mi vida, por favor te pido que no lo hagas.

Sara: Es que Marian ya habíamos quedado en algo.

Marian: Pero, ¿Ya no tengo derecho a cambiar de opinión? No me sentiría bien del todo haciendo eso, es que no se como lo tomarían mis papás, tengo un futuro Sara.

Sara: Marian, por favor, con lo de tu nuevo sobrinito ¿Crees que a tus padres ahora les vas a importar?

Marian: (Silencio) No es mi culpa que ahora ya no tengas a alguien que le preocupes.

Sara: Pensé que de verdad eras mi amiga.

Marian: ¡Si lo soy! Pero quieres hacer que haga lo que tu quieres, yo soy la que no te importo solo me haz lavado el cerebro para que ya no crea que tenemos una solución. Solo piensas en tu propio bien, yo ni si quiera quería venir a esta fiesta.

Sara: No me vas a echar la culpa tú también me dijiste al principio que estábamos en esto juntas.

Transición entra a su casa está la mamá

Mamá: Pensé que llegarías más tarde

Marian: Pues no lo hice

Mamá: Lo hubieras hecho, yo te dije que podías llegar tarde. En realidad era para decirte que te vayas despidiendo de tu amiguita Sara, este será tu último año de prepa.

Marian: ¿Último año?

Mamá: Si, no se si lo haz notado pero con lo de tu hermana alguien tendrá que ayudar con los gastos de la casa, su embarazo puede ser de alto riesgo y quiero que te quedes cuidándola y de igual manera a tu sobrino puede que para eso si seas buena.

Marian: Pero mamá, voy a entrar a la universidad tengo un futuro.

Mamá: No puedo creer lo egoísta que eres. Si yo te estoy diciendo que dejarás la escuela es por un bien. Tu hermana quedará tan indefensa y no somos ricachones para darnos ese lujo de contratar a alguien.

Marian: Mamá pero yo tengo un futuro, mi hermana puede que ya no lo tenga, pero yo si, estoy tan cerca de quedar en la uni, por eso tomo asesorías para ser la mejor y ganar esa beca.

Mamá: ¡Cómo te atreves a decir que tu hermana no tiene futuro si va a ser madre! Y eso es lo máximo a lo que una mujer puede aspirar, y sobre todo, ser bendecida. (Pausa) Respecto a lo de tu beca, ni te preocupes, ya eso lo estamos utilizando para construir un cuarto para tu hermana y su novio (Pausa) se me olvidaba, también para que tu sobrino tenga el mejor acceso a la salud.

Marian: Mamá ese ahorro venimos haciéndolo hace 3 años y por ese estúpido engendro no puedo creer que tú lo mandaste a la mierda.

Mamá: ¡No te atrevas a hablarme así! Yo soy tu madre y me respetas. No irás a la universidad y punto, esto es más importante al fin y al cabo como te dije el día que me enteré que tu hermana estaba embarazada no eres tan inteligente como creía, puede que esto de cuidar a personas se te dé mejor.

Marian: Creo que al final Sara tenía razón.

Mamá: ¿Disculpa?

Marian: Nada.

Mamá: Solo hablar contigo hace que me pese la cabeza, vete a tu cuarto.

Marian se va a su cuarto. Su madre la detiene antes de irse.

Mamá: Y Marian acércate, lo que hago es por tu bien, vas a servir a la familia y serás tía, ese es uno de los principios de la vida servir al prójimo antes que a tí. Descansa.

Marian se va a su cuarto.

Escena 11

Sara

Sara está sola, está en un salón de clases con un escritorio rompiendo la cuarta pared. Habla con el público parece interrogatorio.

Sara: Yo y ella nos conocimos hace 125 días, yo no quería entrar a clases, ella perdió la suya, nos sentamos y hablamos. Todo era muy sereno, pero la serenidad y la vida no son para siempre. Dicen que el sol sale para todos, el sol es un planeta que sin lugar a dudas todos lo vemos o por lo menos sentimos, pero la vida no es justa y no todos llegan a ver el sol, sino más bien se quedan ciegos por él, la luz que se refleja en el espejo. Pensé que a Marian seria a la última persona que le pasaría eso.

Me he equivocado, nos conocimos hace 130 días, pero solo nos tomó 5 días en hacernos amigas y saber de nuestras vidas, no sabíamos que estábamos para buscarnos, pero si para encontrarnos.

Sara va a la casa de Marian, tira piedras para que habrá la ventana, Marian no responde, Sara fuerza la ventana y logra abrirla. Entra. Se sienta a la orilla de su cama.

Sara: Pasa arrugada, ya salió el sol y fíjate que bonito está el día y mira hoy estas de perlas porque te vengo a invitar unos elotes, mientras estaba lavando los pantalones de mi papá vi que dejo mucha morralla y pues matanga dijo la changa que más puedo hacer, una se tiene que dar sus gustitos. Y mira yo sé que estábamos pasando nuestros malos ratos y yo fui con la idea de solucionarlo de esa manera que no creas que lo he dejado de pensar, lo pienso todos los días es como un recordatorio constante del poco tiempo que nos queda, pero de verdad ahora si pienso que tenemos una salida.

Sara se levanta

Sara: Ya Marian ya sé que estas enojada conmigo, pero no podemos estar así siempre eres mi mejor amiga, y si ya no quieres hacer lo que hablamos está bien, lo comprendo ya buscaremos otros caminos que lleguen a Roma. (Destapa las sábanas, es un bulto de almohadas que simulan su silueta, Sara no entiende que pasa, va al closet, encuentra el cuerpo de Marian). Lo sabía te encontré…

Sara regresa a su posición en el escritorio.

Sara: Un metro con sesenta centímetros, dos kilos de pelo chino, dientes como perlas, sesenta y dos kilos de nobleza. Yo no se si tengo algo que ver con esto, las autoridades lo pueden ver como sea, pero esa fue idea mía, hacer desaparecer nuestros cuerpos fue idea mía. En el camión me lo comento que si había salida alguna, me tomo unos meses darme cuenta que si que para eso estábamos para encontrarnos y ver una salida, pero no de esa manera, sino una salida donde terminamos la prepa y somos de la misma universidad.

Ese día entendí mil y un cosas después del temblor cuando pasa y estas hundido en las entrañas más profundas de el hay una persona que te puede dar la mano, te puede abrir las puertas de su casa, te puede acobijar, te baña todas tus heridas sin pudor, te alimenta con el aroma de su corazón, te cautiva. Después es hora que te enfrentes al mundo de nuevo tu esqueleto se alinea esa persona te quedara marcada, luego llegas a tu casa queriendo abrir una nueva puerta y la persona que te rescato del temblor, es la misma que corre a ti pero no te pide ayuda sino que quiere arrebatarte la vida. Lo que nos pasaba a ella y a mí no era justo, pero no teníamos el control de lo de afuera, entonces, hablando de justicia ¿La justicia donde estaba señor oficial?

Fin.